La cosecha de frutilla en Tucumán enfrenta un año atípico por las lluvias
El ingeniero agrónomo del INTA Lules, Javier Rovira, habló con LV12 y explicó que las precipitaciones afectaron la producción temprana, aunque destacó la buena calidad de la fruta.

El ingeniero agrónomo del INTA Lules, Javier Rovira, habló con LV12 y explicó que las precipitaciones afectaron la producción temprana, aunque destacó la buena calidad de la fruta.
La campaña de frutilla 2026 atraviesa un escenario inusual en Tucumán. Las lluvias persistentes desde el verano hasta el invierno alteraron el calendario productivo, demoraron las plantaciones y redujeron la producción de primicia, una de las principales fortalezas de la provincia.
En este contexto, LV12 dialogó con el ingeniero agrónomo del INTA Lules, Javier Rovira, quien explicó que "este 2026 ha sido bastante atípico con el tema del verano y las lluvias", situación que impactó en toda la actividad agropecuaria.
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El especialista señaló que la humedad afecta especialmente a la frutilla porque reduce su vida útil una vez cosechada y favorece la aparición de enfermedades y pudriciones. "Una fruta madura, una vez mojada, tiene una vida poscosecha muy corta", indicó.
Además, explicó que las lluvias se extendieron hasta fines de marzo, lo que retrasó la preparación de los suelos y las plantaciones. A eso se sumaron los numerosos días nublados durante abril y mayo, que limitaron el desarrollo de los cultivos.
Rovira remarcó que, si bien junio presentó jornadas más soleadas, la producción temprana fue escasa y otras regiones, como Coronda, lograron mejores rendimientos. "Hoy el precio de la frutilla ya no es de primicia en Tucumán", afirmó.
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En cuanto a los valores, indicó que en el Mercofrut el productor recibe entre 12.000 y 15.000 pesos por cajón de cinco kilos, precios que el año pasado recién se registraban en septiembre.


El ingeniero atribuyó esta baja a una combinación entre una oferta importante y un consumo interno más reducido. "Hay una producción importante y de buena calidad, porque el productor tucumano está utilizando muy buena genética, pero el bajo consumo hace que el precio vaya cayendo", explicó.
Entre las variedades más cultivadas mencionó a Marisma, de origen español, además de Cleopatra, Palmerita,San Andrés y Fronteras.
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Respecto de la superficie destinada al cultivo, Rovira adelantó que el relevamiento en marcha arroja una cifra cercana a las 600 hectáreas implantadas en la provincia.
También explicó que la fruta de mejor calidad se comercializa en fresco, tanto en Tucumán como en otras provincias, mientras que aquella que no reúne las condiciones para ese mercado se destina a la industria, donde se congela para abastecer la elaboración de alimentos o para exportación.
Finalmente, detalló que las exportaciones de frutilla congelada tienen como principales destinos Estados Unidos, Canadá y, en menor medida, países de la Unión Europea, aunque la competencia de grandes productores como España, Turquía, Egipto y Marruecos limita la participación argentina en esos mercados.


