Coros y orquestas: la música como refugio en la era de las pantallas
Coros y orquestas muestran cómo la música sigue convocando a las nuevas generaciones.

Una bufanda tejida con hilos celestes y blancos se destacaba entre los músicos. Los brazos del director se elevaban y comenzaban a moverse con precisión, casi como en una coreografía silenciosa. Entonces sonaron los primeros acordes del Himno Nacional Argentino y la peatonal dejó de ser por un momento un lugar de paso.
En la esquina de Mendoza y Muñecas, el tránsito apurado se ralentizó. Algunos se detuvieron apenas unos segundos; otros permanecieron hasta el final. Algunas cámaras de celulares registraron la escena, pero también hubo personas que simplemente escucharon. Después del Himno llegaron melodías un poco más actuales. "Oye cómo va", "Rezo por vos" y "Te vas". Los aplausos acompañaronn cada interpretación.
Decenas de niños y jóvenes de distintos puntos de la provincia participaron así de un encuentro artístico y comunitario organizado para conmemorar el 206° aniversario del fallecimiento del general Manuel Belgrano y el Día de la Bandera. Sobre el escenario compartieron repertorio el coro Comercio 1, el coro "Voces del Sol" de San Pedro de Colalao, el coro de la escuela Agustina Bustos de Batista Fernández, la orquesta Maestro Arancibia y la orquesta Alejandro Heredia.
Pero detrás esta puesta en escena hubo otra historia. La de cientos de niños y jóvenes que, en una época dominada por las pantallas, eligen dedicar parte de su tiempo libre a ensayar, cantar o aprender a tocar un instrumento.
"Lo lindo del coro es que encontrás gente nueva, compartís con tus amigos y con las personas que querés", comentó Martina Montenegro, de 12 años.
A pocos metros, Francisco José Bordón, también de 12 años, resumió en pocas palabras lo que encontró en esta elección: "Es un espacio para hacer amigos y descubrir nueva música". Él comenzó a tocar la guitarra el año pasado y ya tiene un objetivo claro: quiere convertirse en profesor de ese instrumento.
Las historias se repiten entre los participantes. Juan Luis Rivero comentó que el coro le permitió encontrar compañía, compartir canciones e intercambiar ideas con otros chicos. Edgar Rosas, que canta desde hace tres años, lo define como "un sueño cumplido".
Para muchos de ellos, la música aparece primero como una actividad artística, pero termina convirtiéndose en un lugar de encuentro.
"Generalmente llegan con mucha timidez. Pero a través de la práctica, de la confianza y del trabajo grupal comienzan a soltarse", explicó Jorge Francisco Erazo, director del coro de San Pedro de Colalao.
El programa reúne a chicos de distintas edades que encuentran allí una oportunidad para expresarse y ganar seguridad. "El coro les permite sentirse parte de algo y descubrir su propia voz", señaló.
La escena adquiere un significado especial en una época en la que docentes y familias observan cómo las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana.
"Las pantallas generan hábitos de atención muy breves. Mantener un ensayo de dos horas requiere buscar estrategias, incorporar juegos, actividades y propuestas variadas para sostener el interés", reconoció Erazo.
La dificultad existe, pero no parece desalentar a quienes sostienen estos espacios.
Juan Pablo Vázquez, docente de la orquesta Alejandro Heredia, consideró que hay algo en la experiencia colectiva de hacer música que sigue resultando atractivo para los jóvenes.
"Cuando los chicos ven una orquesta funcionando, con muchos jóvenes participando y disfrutando, se sienten atraídos. Hay algo muy poderoso en pertenecer a un grupo y construir algo junto a otros", afirmó.
Actualmente la agrupación cuenta con alrededor de 100 integrantes. Para él, el reto no es solamente enseñar música, sino también generar experiencias que los convoquen.
"Los chicos se mantienen interesados cuando tienen desafíos por delante. Eso es fundamental", sostuvo.
La docente integradora de esta orquesta que nació en la Villa Obrera de Tafí Viejo, Fernanda Flores observó que los beneficios van más allá de lo artístico.
"Empiezan a imaginar horizontes diferentes para sus vidas. Aprenden a pensarse no solamente como individuos, sino como personas que tienen algo valioso para aportar a los demás", analozó.
En ese sentido, destacó que la música y el arte ocupan hoy un lugar particular. "La música y el arte tienen algo fundamental. Permiten crear. En un contexto donde los algoritmos condicionan gran parte de lo que consumimos, el arte invita a inventar algo nuevo, a imaginar y a expresarse", señaló.
Y la experiencia también transforma a quienes enseñan. "Uno acompaña, pero también se transforma viendo cómo los chicos evolucionan. El crecimiento es mutuo", manifestó.
Entre los integrantes de la orquesta se encuentra Gerónimo Brito Barón, de 18 años, guitarrista. Comenzó a vincularse con la música desde muy pequeño y hoy encuentra en la orquesta un espacio de aprendizaje permanente.
"Aquí cualquier persona que tenga ganas de aprender encuentra apoyo y acompañamiento", aseveró.
Mientras hablaba de lo que la música aporta a su vida, el joven mencionó algo que parece sencillo, pero que para él tiene un enorme valor. El de dedicar tiempo a otra cosa que no sea una pantalla.
"Pasar aunque sea media hora al día a un instrumento te ayuda a desarrollar la memoria, los reflejos y muchas habilidades", comentó.
Vázquez coincide en que la enseñanza más importante quizás no sea musical. "Una orquesta es un ejemplo de sociedad. Cada integrante aporta desde su lugar para alcanzar un objetivo común. Si logramos transmitir eso, sentimos que cumplimos nuestra misión", reflexionó.
El encuentro donde se encontraron todas las voces e instrumentos de estudiantes y docentes fue encabezado por autoridades de la cartera educativa.
Durante la jornada, el coordinador del Programa de Coros y Orquestas, Marcelo Ruiz, destacó la importancia de acercar estas experiencias a la comunidad y visibilizar el trabajo que se realiza en toda la provincia.
"Para nosotros es un sueño volver a hacer una presentación en la peatonal. Lo importante es lo que significa esto para los chicos", expresó.
Además, recordó que el programa es gratuito y está abierto a quienes deseen sumarse.
"La intención era hacerlo en este espacio público para que todo el mundo se acerque, nos siga conociendo y sepa que existe un Programa de Coros y Orquestas del Ministerio de Educación, gratuito y al servicio de todos los que quieran participar", señaló.
Y así a medida que el público se dispersaba y los instrumentos vuelven a guardarse en sus estuches, quedaron resonando las últimas notas de cada canción, con una certeza compartida por docentes y alumnos. Ellos sienten que detrás de cada ensayo hay mucho más que música. Hay amistades, desafíos, confianza y un espacio donde ellos encuentran una forma de expresarse, crear y sentirse parte de algo más grande que ellos mismos.


