Yerba Buena, en la mira del jaldismo: crece la expectativa de recuperar la ciudad jardín en 2027
Dirigentes alineados con Osvaldo Jaldo buscan construir una alternativa competitiva para 2027, con eje en participación ciudadana, integración urbana y una propuesta que ya muestra resultados en la Capital.

Yerba Buena empieza a tomar protagonismo dentro de la estrategia política del jaldismo. El oficialismo provincial mira con atención a la ciudad jardín y trabaja en la construcción de una alternativa que le permita disputar con fuerza la intendencia en 2027.
En ese camino, el peronismo alineado con Osvaldo Jaldo comenzó a ordenar una agenda propia, con propuestas vinculadas a la participación vecinal, la planificación urbana y la necesidad de reducir las diferencias entre los distintos sectores del municipio.
Uno de los planteos que ganó centralidad es la creación de un Fondo Municipal de Integración Urbana con Presupuesto Participativo, impulsado por el dirigente Raúl Ferrazzano. La iniciativa propone que los vecinos puedan decidir de manera directa qué obras son prioritarias para sus barrios.
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La idea toma como referencia el modelo que ya aplica Rossana Chahla en San Miguel de Tucumán, donde la gestión municipal abrió canales de participación para que la comunidad intervenga en la definición de proyectos concretos. Desde el jaldismo entienden que esa experiencia puede adaptarse a Yerba Buena, una ciudad con crecimiento sostenido pero también con fuertes desigualdades internas.
La propuesta apunta a ordenar demandas vinculadas a pavimento, iluminación, veredas, espacios verdes, accesibilidad, cordón cuneta y servicios básicos. El objetivo es que las obras no se definan únicamente desde los despachos, sino también a partir de las prioridades que plantean los propios vecinos.
En términos políticos, el movimiento busca instalar al jaldismo como una alternativa de gestión frente a una ciudad gobernada por sectores opositores durante los últimos años. La lectura dentro del oficialismo es que Yerba Buena necesita una administración con mayor capacidad de articulación con la Provincia y una mirada más equilibrada sobre el desarrollo urbano.
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El contexto electoral también abre una oportunidad. La oposición local aparece atravesada por tensiones entre distintos espacios, mientras La Libertad Avanza intenta ganar volumen propio. Esa dispersión podría generar un escenario favorable para un peronismo que logre mostrarse unido, competitivo y con una propuesta clara.
Por eso, los encuentros entre referentes locales, funcionarios provinciales y dirigentes territoriales empiezan a tener un peso estratégico. El desafío del jaldismo será transformar esa construcción política en una opción concreta para los vecinos de Yerba Buena.
Con una agenda centrada en obras barriales, participación ciudadana e integración urbana, el oficialismo provincial busca dar una señal de renovación en la ciudad jardín. La posibilidad de recuperar Yerba Buena ya no aparece solo como un objetivo electoral, sino como parte de una estrategia más amplia para ampliar la presencia territorial del proyecto que conduce Jaldo.
