Mariano Campero encendió la interna opositora con duras críticas a Lisandro Catalán
El radical salió con los tapones de punta contra el referente libertario. Lo vinculó a un supuesto acuerdo con el oficialismo provincial, cuestionó sus años en la función pública y apuntó contra los millones que cobraría por su cargo en YPF.

La pelea por el liderazgo de la oposición tucumana volvió a estallar. Mariano Campero salió a cruzar con dureza a Lisandro Catalán y dejó al descubierto la tensión entre el radicalismo y La Libertad Avanza.
En una entrevista con El Avispero, el diputado nacional no se guardó nada. Apuntó contra el vicejefe de Gabinete del Interior, cuestionó su vínculo real con Tucumán y hasta sugirió que el funcionario libertario tendría un entendimiento político con el gobernador Osvaldo Jaldo.
“Tiene un acuerdo con Jaldo”, disparó Campero, en una frase que busca pegarle de lleno al corazón del discurso libertario en la provincia. La acusación instala una duda incómoda para Catalán: si realmente representa una oposición dura o si su armado convive con el oficialismo tucumano.
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Pero el radical fue más allá. También cuestionó la trayectoria del funcionario y sus ingresos en YPF. “Cuando yo iba al colegio él ya era funcionario público, cobra millones de YPF y no vive en Tucumán”, afirmó.
Con esa frase, Campero buscó encerrar a Catalán en tres flancos sensibles: su pasado en el Estado, sus ingresos en una empresa vinculada al sector público y su falta de presencia territorial en Tucumán.
La embestida tiene un trasfondo político claro. El radicalismo no quiere cederle a La Libertad Avanza la conducción del espacio opositor y Campero intenta posicionarse como una figura con mayor arraigo local frente a un Catalán al que presenta como lejano, porteñizado y funcional al poder provincial.
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Desde el oficialismo, el cruce se observa con comodidad. Mientras la oposición se acusa entre sí de pactos, privilegios y falta de tucumanidad, Jaldo mantiene centralidad y mira cómo sus adversarios discuten más entre ellos que contra el Gobierno.
La pelea recién empieza, pero ya dejó una postal fuerte: la oposición tucumana no logra ordenar su liderazgo y la interna amenaza con convertirse en el principal obstáculo para cualquier armado competitivo.


