La indumentaria no repunta: ventas en caída y despidos en aumento
El sector textil atraviesa una crisis que ya acumula dos años de retroceso. Las ventas volvieron a caer, el stock se amontona en las empresas y crecen las medidas de ajuste laboral, entre renuncias no reemplazadas y despidos directos.

La industria de la indumentaria sigue sin encontrar piso. En un contexto de consumo debilitado, pérdida de poder adquisitivo y apertura importadora, las ventas del sector volvieron a mostrar números negativos y encendieron nuevas alarmas entre fabricantes y comercios.
Según relevamientos de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, las ventas cayeron 7% interanual durante el segundo bimestre del año y acumulan dos años de retroceso. De los últimos 28 períodos relevados, 26 terminaron con resultados negativos, lo que confirma una crisis sostenida y no un problema coyuntural.
La caída de la demanda también provocó una acumulación creciente de stock. Más de la mitad de las empresas del sector afirma tener mercadería sin vender, mientras que apenas una de cada cuatro compañías asegura no registrar demoras significativas en los pagos.
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El impacto ya se siente con fuerza en el empleo. Entre las medidas más utilizadas por las firmas aparecen las renuncias que no son reemplazadas, con un 30% de los casos, y los despidos directos, que representan el 20% de las acciones adoptadas por las empresas.
A esto se suma la presión de los costos. Nueve de cada diez firmas no lograron trasladar siquiera la mitad del aumento de los costos laborales a los precios de venta, lo que reduce márgenes y profundiza las dificultades financieras.
La crisis también golpea a la producción. En la cadena textil e indumentaria se advierte una fuerte parálisis, con una alta proporción de máquinas sin actividad y pérdida de empleo calificado. El sector alerta que, si esta dinámica se prolonga, no solo se afecta la coyuntura, sino también capacidades productivas difíciles de recuperar.
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Con ventas en baja, stock acumulado y más despidos, la indumentaria se convirtió en uno de los sectores donde más se nota el enfriamiento del consumo. La recuperación, por ahora, sigue lejos: las familias compran menos, las empresas ajustan y la industria textil queda cada vez más presionada.


