Vacía y sin joyas reales: cómo está hoy la galería del Museo del Louvre tras nueve meses del histórico robo
El recinto más visitado del mundo reabrió la histórica sala de la que se sustrajeron piezas valuadas en 88 millones de euros, pero ya no habrá vitrinas ni joyas en exhibición.

Resumen para apurados
El robo al Museo del Louvre fue un duro golpe a la historia y el atractivo de la institución. Las consecuencias trascendieron en el tiempo, dejando vitrinas vacías. En menos de ocho minutos, un grupo de ladrones logró irrumpir en la Galería Apolo a través de una ventana para sustraer tiaras, collares, pendientes y broches de la Corona francesa. A pesar de los extenuantes esfuerzos, la pinacoteca se vio obligada a cambiar la funcionalidad de su sala y reabrirla sin las joyas valuadas en 88 millones de euros y sin parte de su patrimonio.
Este miércoles, el Louvre anunció la reapertura de su emblemática Galería Apolo, que permanecía cerrada desde octubre tras el atraco en el que un comando sustrajo ocho piezas de la realeza. Las autoridades determinaron que el valor de las reliquias es "incalculable" y el operativo para dar con su paradero activó una alerta internacional coordinada por la Interpol. Sin embargo, nueve meses después, los objetos siguen sin aparecer y las investigaciones fueron infructuosas.
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La sala reabrió sus puertas por primera vez tras el atraco convertida en una "estancia ceremonial". El público puede recorrer el majestuoso salón y admirar sus techos dorados y frescos de camino a la cercana Mona Lisa, pero no verá joyas ni vitrinas vacías. Las colecciones preciosas que sobrevivieron fueron retiradas, destinando el recinto a los propósitos arquitectónicos que tenía en el siglo XVII.
Las piezas que no fueron sustraídas serán reubicadas en otro sector del museo, según declaró Christophe Leribault, director del Louvre. "También es una oportunidad para redescubrir la espléndida arquitectura y decoración de este espacio", añadió el funcionario, quien asumió el cargo en febrero tras la dimisión de la exdirectora Laurence des Cars, acorralada por los fallos de seguridad.
El impacto institucional del atraco aún resuena en el gobierno francés. "Aquel día fatídico no puede olvidarse y creo que no debería. Fue un trauma para el mundo entero y nos demostró la fragilidad de un lugar que creíamos inexpugnable", afirmó la ministra de Cultura de Francia, Catherine Pegard. Ante esto, el museo más visitado del mundo reforzó sus instalaciones con nuevos sistemas anti-intrusión y un complejo despliegue de cámaras de última tecnología para evitar que la historia vuelva a repetirse.


