Vacaciones de invierno: la pieza más antigua del museo Nicolás Avellaneda tiene una historia de película
Hallada en las excavaciones de Ibatín, la pieza atravesó cuatro siglos de historia, fue robada en dos oportunidades y logró regresar al patrimonio tucumano.

Resumen para apurados
No supera los 30 centímetros de altura y permanece detrás de una vitrina. A simple vista podría confundirse con una antigua pieza de platería colonial. Pero esa pequeña jarra atravesó más de cuatro siglos de historia, sobrevivió al traslado de la primera ciudad de San Miguel de Tucumán y fue robada en dos oportunidades antes de regresar al lugar donde hoy se exhibe.
Se trata de la "Jarra de Ibatín", una de las joyas patrimoniales que resguarda el museo histórico provincial Presidente Nicolás Avellaneda, una casona que también guarda un récord poco conocido ya que fue la primera vivienda de dos pisos construida en el Noroeste Argentino.
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La pieza fue hallada durante las excavaciones arqueológicas realizadas en Ibatín, el sitio donde se fundó por primera vez San Miguel de Tucumán, a unos 45 kilómetros de la capital, en las cercanías de Monteros.
Aquella ciudad, fundada en 1565, fue trasladada décadas más tarde debido a una combinación de factores que dificultaban la vida cotidiana como las frecuentes inundaciones, el paludismo y los ataques de los pueblos originarios. El nuevo asentamiento dio origen a la ciudad que hoy conocemos.
Pero el recorrido de la jarra no terminó allí.
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"La jarra fue sustraída dos veces del museo", resume Enrique Ruiz Moreno, guía del museo Nicolás Avellaneda.
La primera desaparición tuvo un desenlace inesperado. Tiempo después, la historiadora Marta Prebisch recorría un anticuario en España cuando observó cinco jarras muy similares. Una de ellas llamó especialmente su atención.
Al examinarla descubrió una marca en la parte posterior: era la señal dejada durante las excavaciones arqueológicas de Ibatín. Ese detalle permitió reconocer la pieza y recuperarla para el patrimonio tucumano.
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Años después volvería a desaparecer.
En esa oportunidad, según relata Ruiz Moreno, el robo fue cometido por unos mochileros cordobeses. La historia volvió a tener un final feliz: la jarra apareció abandonada sobre un banco de la plaza Independencia y pudo regresar nuevamente al museo.
La reliquia se exhibe en otro protagonista del patrimonio tucumano como lo es la Casa de Avellaneda.
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Construida entre 1836 y 1837 para José Manuel Silva, abuelo materno de Nicolás Avellaneda, la residencia marcó un antes y un después en la arquitectura regional al convertirse en la primera casa de dos pisos construida en el Noroeste Argentino.
Años después, en esas habitaciones nacería Nicolás Avellaneda, quien llegaría a ser presidente de la Nación entre 1874 y 1880.
El edificio, además, es conocido como "la Casa de las Cien Puertas", un apodo que responde a la gran cantidad de aberturas que posee y a otra particularidad que todavía sorprende a quienes la visitan: prácticamente no tiene ventanas.
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Actualmente el museo reúne más de 10.000 piezas vinculadas a la historia de Tucumán, entre objetos arqueológicos, documentos, pinturas, mobiliario y pertenencias que permiten recorrer distintos momentos del pasado provincial y se puede visitar de forma libre y gratuita de lunes a viernes de 9 a 12:30 y de 15 a 19.


