Un programa de becas sociales beneficiará a 90 jóvenes tucumanos
La Fundación Pastoral Universitaria San Lucas y la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino se asociaron en pro de jóvenes de familias vulnerables. El rol de Estudiantes Organizados.

La Fundación Pastoral Universitaria San Lucas (Fpusl) y la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (Unsta) anunciaron el lanzamiento de 90 becas sociales de cobertura completa, destinadas a jóvenes tucumanos de entre 17 y 25 años que quieran estudiar una carrera universitaria, pero cuyas familias no puedan afrontar tal costo. Las inscripciones ya están abiertas, y los seleccionados comenzarán sus estudios en la Unsta el año próximo. En el proceso trabaja también la agrupación Estudiantes Organizados Tucumán.
Aunque el programa no es nuevo, se trata de la primera vez que sale de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) hacia el interior del país; y, particularmente, a Tucumán. Valentino Díaz Fontau, coordinador del programa de becas universitarias de la Fpusl en la CABA, contó que la iniciativa nació hace más de 20 años en Buenos Aires, cuando el padre Guillermo Marcó -actual presidente de la fundación- recorría barrios populares y les preguntaba a los chicos qué querían ser de grandes. "Algunos decían que querían ser chorros; otros, narcos; otros, piqueteros. Pero nadie decía que quería ser profesional", recuerda Díaz Fontau. De esa constatación nació un programa que opera en seis universidades del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y que ahora se extiende al interior del país.
Díaz Fontau pone énfasis en el carácter social de las becas. Según explicó, las universidades suelen ofrecer becas basadas sobre el mérito. "Nosotros empezamos preguntándonos si no es acaso un mérito que un chico sostén de su familia, que cuida a sus hermanos, termine el secundario con un promedio de 7", plantea. A partir de esa lógica, la Fpusl planteó que el requisito principal no será la excelencia académica, sino la necesidad real: que la familia de un postulante que quiera estudiar no pueda pagarle la universidad. Además, Díaz Fontau remarcó que se trata de becas de cobertura completa. "No trabajamos con becas menores al 100%; becamos la totalidad de la carrera", precisó.
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El programa opera hoy en el AMBA con unas 200 becas distribuidas entre la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la Universidad Católica Argentina (UCA), la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (Ucema), la Universidad de Favaloro, la Universidad de San Andrés y la Universidad Evangélica -con estas últimas acaban de firmar sendos convenios-. En total, 183 jóvenes están siendo becados actualmente, y este año ingresarán 200 más, lo que llevará el número a 383 beneficiarios solo en Buenos Aires.
La expansión hacia Tucumán no fue un paso automático. Antes de desembarcar en cualquier localidad, la fundación evalúa qué otras posibilidades tiene el postulante si no accede a la beca. Aunque Tucumán tiene una institución de educación superior pública y de prestigio -la Universidad Nacional de Tucumán (UNT)-, Díaz Fontau explicó que la apuesta por la Unsta responde a dos razones concretas: la solidez del equipo de voluntarios de Estudiantes Organizados en la provincia, y la convicción de que ampliar la oferta universitaria accesible es un desarrollo valioso. La respuesta de la Unsta superó las expectativas. "Para nuestra sorpresa, no solo están abriendo su línea de programas de becas sociales con nuestra propuesta, sino que han ofrecido 90 becas de cobertura completa para su universidad", destacó.
El dato que mejor ilustra el impacto buscado es elocuente: según contó Díaz Fontau, en la última camada de becarios, el 70% de los postulantes fueron los primeros universitarios de su familia: "Ese es el cambio que queremos lograr".
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Una pieza central del proceso es la entrevista socioambiental, instancia en la que la fundación y los voluntarios evalúan en profundidad la situación de cada postulante. "Ahí evaluamos si el chico verdaderamente necesita la beca; y darle una beca a un chico que realmente quiere estudiar en un contexto del país como estamos, ofrecerle esa oportunidad, es clave", señaló.
Para cada postulante, la fundación destina dos voluntarios al terreno, en un proceso que puede extenderse hasta seis meses. En total, casi el 90% del esfuerzo operativo recae sobre los voluntarios de la pastoral universitaria y de Estudiantes Organizados.
Nicole Varela, coordinadora de Estudiantes Organizados Tucumán, sitúa a su agrupación en ese engranaje. "Se trata de una agrupación apartidaria, integrada por estudiantes secundarios y universitarios que trabajan por una educación de calidad, con acciones tanto en el sector privado como en el público. Nace como un espacio donde muchos chicos, de diferentes partidos e ideologías, compartimos el valor de la educación de calidad", explicó. El trabajo territorial es central en su funcionamiento: visitar escuelas para entender de primera mano las realidades.
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Varela precisa el perfil que busca el programa. "La idea es que apliquen chicos que realmente no se puedan pagar la universidad, que no hayan tenido acceso a haber estudiado una carrera de grado y que sea alguien que se termine involucrando en la sociedad o que ya esté involucrado", definió. Estudiantes Organizados se encargará de acompañar cada postulación: visitas a escuelas, seguimiento de perfiles, entrevistas socioambientales y asistencia en todo el proceso.
Las inscripciones están abiertas mediante un formulario disponible en las redes sociales de la Fpusl y de Estudiantes Organizados Tucumán. "Tratamos de llevar esta beca a aquel que realmente la quiere y necesita esta oportunidad", dice Díaz Fontau. "Esto no es meramente una ayuda; buscamos un cambio rotundo", puntalizó.


