Saltar al contenido
En vivo
El Mundial le debía una sonrisa a Lo CelsoScaloni palpitó los dieciseisavos: "Estamos bien, ahora se viene lo bueno"La emoción de Lo Celso tras su debut mundialista en el triunfo de Argentina sobre JordaniaFinal de locos: Austria lo empató en la última jugada ante Argelia y clasificaron los dosArgentina ganó sin brillar, pero Scaloni se llevó lo que fue a buscarLas certezas que se lleva Scaloni: Lo Celso levantó la mano y Argentina amplió sus variantes antes del mata-mataLa curiosa participación de Emiliano Martínez en el golazo de tiro libre de Lo Celso ante JordaniaMundial 2026: así quedaron definidos los cruces de los 16avos de final y el camino rumbo al títuloAsí quedó la tabla de los mejores terceros del Mundial 2026: cuál es la potencia que se quedó afueraCuando la IA hace los deberes, ¿cómo se evalúa el aprendizaje?El Mundial le debía una sonrisa a Lo CelsoScaloni palpitó los dieciseisavos: "Estamos bien, ahora se viene lo bueno"La emoción de Lo Celso tras su debut mundialista en el triunfo de Argentina sobre JordaniaFinal de locos: Austria lo empató en la última jugada ante Argelia y clasificaron los dosArgentina ganó sin brillar, pero Scaloni se llevó lo que fue a buscarLas certezas que se lleva Scaloni: Lo Celso levantó la mano y Argentina amplió sus variantes antes del mata-mataLa curiosa participación de Emiliano Martínez en el golazo de tiro libre de Lo Celso ante JordaniaMundial 2026: así quedaron definidos los cruces de los 16avos de final y el camino rumbo al títuloAsí quedó la tabla de los mejores terceros del Mundial 2026: cuál es la potencia que se quedó afueraCuando la IA hace los deberes, ¿cómo se evalúa el aprendizaje?
El Radar Tucumán
Trending

Tres miradas sobre uno de los grandes libros tucumanos del año

Otro no es tu nombre, poemario de Pablo Romero que ha publicado la editorial Planeta, deslumbra por su profundidad y por la belleza de sus imágenes. Tres especialistas desmenuzan esta obra de uno de los más notables escritores tucumanos del momento.

Miguel Velardez10 min de lectura
Compartir
Tres miradas sobre uno de los grandes libros tucumanos del año
Tres miradas sobre uno de los grandes libros tucumanos del año

Por Guillermo Siles

Para LA GACETA - TUCUMÁN

En la escritura poética, experiencias como el temor, la pérdida o la enfermedad pueden transfigurarse en lenguaje. No porque el poema las cure o las redima, sino porque les concede una nueva existencia y esto acontece en Otro no es tu nombre. La poesía se convierte en espacio donde la experiencia extrema encuentra una forma verbal capaz de alojarla.

También te puede interesar: El municipio de la capital tucumana acelera la obra de ampliación de canales

La lengua poética no constituye un simple repertorio de imágenes. Es una transformación de la lengua misma en ritmo, respiración, sintaxis, producida por una subjetividad singular. La experiencia modifica el lenguaje y, a la vez, el lenguaje reorganiza la experiencia. El sufrimiento privado se vuelve materia a compartir y la pura afección adquiere un modo de presencia en el mundo.

Estos poemas se inscriben en una tradición moderna donde la escritura es una forma de conocimiento. Lecturas, citas y reescrituras configuran una trama cultural compleja, pero esa dimensión libresca nunca pierde contacto con el cuerpo y la experiencia vivida. Se comprende algo del miedo o de la pérdida mientras el poema produce una estructura verbal capaz de contenerlos. Así, la poesía no transforma el dolor en belleza: transforma la experiencia en voz.

El libro trabaja la enfermedad psíquica, el trauma y la fragilidad subjetiva, pero no desde una lógica confesional sino desde una operación de escritura destinada a simbolizar aquello que se resiste al lenguaje. Así el poema se convierte en lugar de supervivencia donde el sujeto intenta nombrarse cuando las certezas se han vuelto inestables.

También te puede interesar: "Casa Hip Hop": graffiti, rap y danza para jóvenes

En "Apuntes para un canibalismo metafísico", el deseo se asocia a una imaginación corporal y antropófaga: "no puedo hablar del placer sin usar la palabra hambre". La imagen del hambre conlleva a pensar el deseo. No se trata de una carencia destinada a satisfacerse, sino de una fuerza que necesita permanecer abierta. "Nada sobrevive su propia saciedad", afirma el poema. El deseo existe porque nunca alcanza plenitud definitiva.

La lengua emerge como territorio de exploración. "Toda lengua es una herramienta de excavación", enuncia el poema. Hablar supone bucear entre restos, huesos y fragmentos de memoria. El lenguaje busca aquello que permanece oculto bajo las capas de la experiencia. Por eso el poema afirma que "masticar era otra forma de leer". La lectura abandona el orden intelectual para situarse en lo corporal: leer es incorporar, transformar y dejarse afectar por lo leído.

La enfermedad encuentra una formulación decisiva: "no se aloja, se escribe, se inscribe ahora mismo en este poema". La experiencia psíquica acontece en la escritura y el poema funciona como el lugar donde aquello que amenazaba con permanecer mudo encuentra una forma de inscripción simbólica. El sufrimiento deja de ser padecimiento, se vuelve lenguaje.

También te puede interesar: ArTuc es "una cachetada de arte"

"Vine a Comala" profundiza esta operación y la cuestión central es la memoria. El poema revisa críticamente la propia biografía: "creí erróneamente que la densidad era una ética". Al cuestionar una tradición que asocia profundidad y sufrimiento, reflexiona acerca del carácter ilusorio del regreso; "No debiéramos volver a lugares para encontrar: allí nunca estuvimos". El pasado es una construcción inestable, atravesada por recuerdos fragmentarios y percepciones cambiantes. Los lugares ya no son los mismos y quien regresa no permanece idéntico a sí mismo.

Las imágenes de "cuerpos ausentes", "drogas domésticas" y "delirios portátiles" configuran una subjetividad marcada por la pérdida y la conciencia de la discontinuidad. El poema concluye con una afirmación reveladora: "Allí siempre estaremos: en la soledad de las ideas". El retorno no es geográfico ni biográfico; ocurre en el interior de la memoria y del pensamiento.

Ambos poemas exponen cómo el deseo, la enfermedad y la pérdida se convierten en fuerzas que modelan la lengua misma. En términos de Henri Meschonnic, la experiencia no ingresa en el poema: crea una nueva organización del lenguaje. La escritura produce una subjetividad rítmica capaz de transformar el sufrimiento en voz y así puede leerse el libro como una poesía de la supervivencia, donde escribir consiste en volver a nombrarse cuando hasta el nombre parece haber sido puesto en peligro.

También te puede interesar: Barrio privado: Jaldo defendió la desafectación de una calle y destacó el fin social

© LA GACETA

Guillermo Siles - Doctor en Letras de la UNT.

Por Soledad Martínez Zuccardi

También te puede interesar: Fuerte operativo de seguridad en Casa Rosada y Quinta de Olivos por una amenaza de bomba

Para LA GACETA - TUCUMÁN

La de Pablo Romero es una voz poética que deslumbra. Otro no es tu nombre se abre con un poema extraordinario: "A favor de mi madre y en contra del jisei no ku". Con un ritmo increíble y "conversado", el poema conjuga infancia, madre, provincia, experiencia, lecturas, poesía y vida, al tiempo que va hilvanando un pensamiento en torno a la pérdida. El rechazo, en el título, del jisei no ku (poema de despedida o poema de muerte en la tradición cultural japonesa) sugiere una apuesta por lo vital. Y es que hay una luminosa y acaso sorprendente pulsión vital en este libro atravesado por la experiencia del intento de suicidio y de la hospitalización.

En la figura de la madre ("Por qué la dulzura tiene la forma de mi madre") están la infancia y la provincia ("[…] el lugar de origen es hermoso y terrible porque de ahí / viene tu madre"). La provincia se inscribe con sutileza en la lengua y sus formas del verbo ("Las madres de mi provincia dicen lo han muerto"), en la Virgen de la Merced que salva al sujeto poético de sí mismo, en la ceniza del ingenio "cayendo en el barrio periférico / de una ciudad periférica y mía", en "esas naranjas / que amo por inútiles, / porque se pudren sin propósito y sin hacer tanto escándalo". También en la "pura humedad" de septiembre y en el sexo que "late como flor de lapacho en el cordón / de las veredas". El deseo es otro motivo que late vitalmente en los poemas. Un yo desea "el sabor de los higos" y el de otros cuerpos ("Tuve morboso el deseo. Tuve ganas del ardor, la transpiración, el pelo y la curva").

Decía al comienzo que en el poema inicial están ya las lecturas. Por Otro no es tu nombre circulan Lamborghini, Mishima, Elizabeth Bishop, Bashô, César Vallejo, San Juan de la Cruz, Lewis Carroll, Louise Glück, Alda Merini, Emil Cioran, El Lazarillo de Tormes, Walt Whitman, Héctor Viel Temperley, Rulfo, Beatriz Vignoli, entre otros a veces nombrados, a veces apenas aludidos, a veces citados en los epígrafes. El libro exhibe su biblioteca, compuesta por esas otras voces tan necesarias para forjar la voz poética propia.

Muchos poemas se demoran en el detalle. Detalles de las salas de salud mental del hospital, detalles de las dosis, las drogas, del decir de las enfermeras, del temblor de las manos ("Imaginemos: / un millón de hormigas moviéndose tan juntas / que de lejos parecían diez dedos"), o el de la naranja agria sobre la que vuelve y vuelve el poema "Breve descripción del hipocampo en llamas". Se construye un ritmo marcado por la repetición del detalle cotidiano.

Los pensamientos entramados en los poemas marcan también un ritmo, reflexivo y conversado, que sopesa razones y pareceres. Ese pensar da lugar, a la vez, al juego y al humor. Los neologismos (vibranuboso, tenebriso) y los juegos con la materialidad del signo ("Desear se sentía como la textura de su verbo: una dé de desborde, una esssse de serpiente, una errrre de rugoso") evocan el gesto de las vanguardias históricas y el asombro del niño ante el modo como suenan las palabras. El humor fisura cualquier solemnidad: "El psiquiatra dijo que mi enfermedad era estacional y acumulativa. Que el poema no hacía sinapsis en las zonas adecuadas. Que la electricidad no hacía chispas en los versos como antes, y que había que tomar cartas en el asunto, y pastillas con la carta".

El libro se cierra con otro poema maravilloso: "Tres de la tarde en el ayer y en el ahora". Allí confluyen, de nuevo, infancia, madre, siesta, cenizas de ingenio, poesía, muerte, hospital, vida y el deseo de la palabra. Es el poema de un niño que sueña con el poema que escribirá.

© LA GACETA

Soledad Martínez Zuccardi - Miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras.

Por Verónica Juliano

Para LA GACETA - TUCUMÁN

Otro no es tu nombre es el último libro de Pablo Romero, poeta, traductor, editor y lector descollante en la escena cultural contemporánea. Cada una de estas figuras son perfectamente discernibles en esta obra abismante y luminosa. En adelante, imprescindible. El epígrafe de Osvaldo Lamborghini, en la página inicial, nos anticipa la visión del conjunto: "Algún toque de belleza, aquí o allá". El gesto del toque -que se multiplica en forma de pinchazo, tajo, tañido, flecha, pastilla, cuerpo, palabra- provoca heridas tenues que nos recuerdan que estamos vivos.

Quizás un comentario breve no baste para abordar las múltiples líneas de fuga de este poemario que instala en su centro a la muerte, polo atractor y extraña región del deseo. El más espeso de los misterios. Se trata de una experiencia humana, límite e intensa, traducida -si acaso la operación fuera posible- en un decir estremecido que ofrece al mundo el pulso tembloroso de una escritura, una "caligrafía dentada", el "ritmo errático de un compás disonante". A fin de cuentas, un testimonio transformado en y por la poesía porque cuando Pablo escribe Pablo, dice y no dice Pablo.

La escritura poética de Romero realiza movimientos muy interesantes, en distintos planos. La expresión de un verso parece condensar una verdad compositiva: "Jerarquizar lo real no es ordenamiento". En este espacio poético, las piezas adoptan formas diversas: líneas expandidas, versos quebrados, bloques en prosa que colman el blanco de la hoja (semejante a los azulejos de una sala de hospital). Atiborrar es una palabra que cobra sentido aquí: títulos predicativos en letra mayúscula; exquisitos epígrafes que incrustan una biblioteca fragmentada en el poemario; dedicatorias que son pequeños poemas con destino; notas al pie que son desvíos al margen necesarios; poemas de cuerpo generoso, cuir, "una forma de existir en contra".

El minucioso trabajo con los planos provoca un efecto inquietante por la amplificación (el borramiento) de los límites: por momentos asistimos a un adentro del adentro y un afuera del afuera, y lo que parece exterioridad es el interior expandido. El intenso anhelo de contacto con los otros, sobre todo, en las secuencias de hospitalización ("No creo que pueda fundarse aquí un nosotros entre camas contiguas"), impulsa la construcción de una poesía habitada por muchas voces que trastocan las coordenadas del tiempo y del espacio en los poemas. El poeta escarba en el lenguaje e intuye, en sus raíces, una etimología (hospes) que le permite convertir al "Hospital P. Sadilla" en hospitalidad poética. Su escritura, dialógica por convicción, nos hace huéspedes, nos llama dulcemente, y aviva en nosotros el deseo de permanencia, participación y compañía.

Siestas calurosas, naranjas amargas en los precipicios de las veredas, la 24 de septiembre, madres de provincia que claman: "me lo han muerto", motos que disparan, rituales de abuela para ahuyentar la lluvia, cañaverales prendidos fuego, ceniza, yungas: ciudad y lengua periféricas. Los poemas de Otro no es tu nombre dispersan imágenes para la recomposición del cuerpo roto de un lugar que reconocemos, incluso en la elipsis de su nombre o en la alusión oblicua a la mítica Comala. Lo personalísimo de la experiencia poetizada se abre y, al hacerlo, se despoja de su ajenidad. Pasa a ser un poco de todos y se nos instala, allí, donde nosotros tampoco tenemos un nombre ni estamos a salvo. Y nos estremecemos como los poemas que parecen quietos pero vibran. Y viven.

© LA GACETA

Verónica Juliano - Doctora en Letras de la UNT.

#provinciales#tres#miradas#sobre#uno#grandes#libros#tucumanos#ano#tucumán
Información basada en una publicación de La Gaceta. El Radar Tucumán reversiona y contextualiza la nota.
Compartir

Seguí en el radar