Solidez, convicción y un plan que se afianza: la identidad que empieza a mostrar el Atlético Tucumán de Falcioni
Más allá del marcador en blanco, la excursión a Buenos Aires dejó certezas: el equipo del "Emperador" se defiende con oficio, ataca con más decisión y juega cada vez más convencido de su idea.

El empate 0-0 frente a Huracán en Parque Patricios deja un saldo positivo para Atlético Tucumán. Más allá del marcador en blanco, el conjunto de Julio César Falcioni no solo sumó un punto valioso en una cancha siempre difícil ante un plantel con mejores nombres, sino que volvió a mostrar que crece como equipo. Lo que se observó en el "Palacio" Tomás Adolfo Ducó estuvo mucho más cerca del buen segundo tiempo ante Central Córdoba que del letargo de la etapa inicial en Santiago del Estero o el debut con Independiente Rivadavia. El "Decano" ratificó en condición de visitante que va ganando en orden, volumen de juego y convicción. El plan del "Emperador" se va consolidando con el correr de las fechas y la ambición ofensiva se nota cada vez más natural.
El equipo tucumano repitió ese 4-1-4-1 bien compacto, apretó la salida del dueño de casa y dominó el trámite durante los primeros 20 minutos. La fórmula fue directa y ejecutada con precisión: pelotazo largo para la fijación y el pivoteo de Leandro Díaz, recuperación rápida de la línea de volantes para ganar los rebotes e inmediata aceleración por las bandas con Renzo Tesuri y Ramiro Ruiz Rodríguez.
A esa dinámica se le sumó el criterio de Ignacio Galván y Maximiliano Villa, quienes no dudaron en proyectarse para acompañar a Tesuri y a "Triple R". Atlético tuvo la pelota más que su rival (54%) y generó las aproximaciones más profundas de la primera mitad. Salvo un tramo de 10 minutos en los que el "Globo" logró algo más de precisión y acertó algunos pases entre líneas, la defensa tucumana no pasó sobresaltos. Sobre el cierre del período, el esquema sufrió un imprevisto: la lesión muscular de Díaz obligó a reestructurar el ataque. Falcioni mandó a la cancha a Nicolás Laméndola por el atacante, lo ubicó sobre la franja izquierda y, de esa manera, desplazó a Ruiz Rodríguez como centrodelantero.
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El complemento profundizó la versión más audaz del equipo tucumano. Lejos de conformarse con el empate o replegarse para cuidar el punto (incluso tras el momento de tensión a los 19 minutos con un penal cobrado para Huracán que el VAR anuló), Atlético redobló la apuesta. Aceptó disputar un desarrollo de ida y vuelta, sobre todo en los últimos 20 minutos; asumió ciertos riesgos defensivos pero atacó con un volumen de gente muy superior.


En esa dinámica abierta, la figura de Laméndola resultó determinante. Tras confirmarse su continuidad en el club, el volante volvió a demostrar que es el futbolista con mayor desequilibrio individual del plantel. Con su gambeta, cambio de ritmo e inteligencia para explotar las grietas de un rival que atacaba de forma desordenada, le devolvió la frescura, la desfachatez y la profundidad al circuito ofensivo "decano".
La única asignatura pendiente de la noche pasó por la efectividad en los últimos metros. Ante la baja del "Loco" Díaz, las situaciones más claras quedaron en los pies de Ruiz Rodríguez, quien tuvo un partido de enorme desgaste pero estuvo impreciso en la definición: resolvió mal en dos llegadas netas y, en la restante, en la que definió con criterio, chocó contra una gran atajada de Hernán Galíndez.
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El resultado final deja la certeza de que Atlético continúa mejorando; estuvo más cerca de ganar el partido que de perderlo. En definitiva, el balance de la excursión a Buenos Aires genera muy buenas sensaciones. Falcioni va esculpiendo un equipo que se defiende con oficio, se anima a proponer con valentía y juega cada vez más convencido de que la idea del "Emperador" es el camino correcto.


