Saltar al contenido
En vivo
El Niño alcanza su fase más intensa: el impacto en ArgentinaUna mujer fue acusada de estafa por brindar tratamientos a niños con TEA con una falsa psicólogaEl gobierno de Milei confirmó que Flavio Bolsonaro partió desde Puerto Iguazú a Ecuador en un vuelo privado junto a su familiaAvanza un frente frío en el pais y hay alerta amarilla: ¿dónde se esperan fuertes tormentas este jueves 28 de octubre?España: Al menos diez muertos en un choque de trenesColapinto en la Fórmula 1: a qué hora corre en el GP de México y dónde se lo puede ver en vivoMigraciones confirmó que Flávio Bolsonaro viajó con su familia desde Argentina hacia EcuadorEl bloque del PJ en el Senado recuperó un miembroLa Iglesia exige la ley contra la ludopatía infantojuvenilEl empleo formal muestra signos de debilidadEl Niño alcanza su fase más intensa: el impacto en ArgentinaUna mujer fue acusada de estafa por brindar tratamientos a niños con TEA con una falsa psicólogaEl gobierno de Milei confirmó que Flavio Bolsonaro partió desde Puerto Iguazú a Ecuador en un vuelo privado junto a su familiaAvanza un frente frío en el pais y hay alerta amarilla: ¿dónde se esperan fuertes tormentas este jueves 28 de octubre?España: Al menos diez muertos en un choque de trenesColapinto en la Fórmula 1: a qué hora corre en el GP de México y dónde se lo puede ver en vivoMigraciones confirmó que Flávio Bolsonaro viajó con su familia desde Argentina hacia EcuadorEl bloque del PJ en el Senado recuperó un miembroLa Iglesia exige la ley contra la ludopatía infantojuvenilEl empleo formal muestra signos de debilidad
El Radar Tucumán
Trending

Remar en el Riachuelo: la esperanza también se construye

Frente a un escenario de ciudades arrasadas y catástrofes climáticas, la recuperación de la cuenca Matanza Riachuelo surge como una experiencia reparadora que demuestra la capacidad de respuesta cuando hay decisión política y comunitaria.

Julia Izumi4 min de lectura
Compartir
Remar en el Riachuelo: la esperanza también se construye
Remar en el Riachuelo: la esperanza también se construye

Hay una cultura distópica que se ha instalado entre nosotros. El cine, la literatura y buena parte de los discursos sobre el futuro nos muestran ciudades arrasadas, ríos muertos y sociedades condenadas a sobrevivir entre ruinas. No faltan razones para temer: la crisis climática es real, las desigualdades se profundizan y hemos intervenido a la naturaleza como si sus límites fueran infinitos. Pero cuando la catástrofe se convierte en el único relato posible, corremos el riesgo de perder algo indispensable: la capacidad de imaginar la recuperación. De crearla.

No se trata de negar el daño ni de fabricar optimismos fáciles. Se trata de reconocer que los territorios tienen memoria, vida y también posibilidades de recuperación. Que allí donde hubo abandono vuelve a aparecer la naturaleza, o una experiencia colectiva capaz de modificar el destino de un lugar. Que esas transformaciones necesitan políticas públicas, instituciones, organizaciones sociales y vecinos dispuestos a sostenerlas.

Pienso en la Cuenca Matanza-Riachuelo, tantas veces presentada como un área sacrificada. Durante décadas fue el emblema de la contaminación, la postergación y la desigualdad. En sus márgenes se acumuló una historia de industrias, trabajo y barrios populares, pero también de vertidos contaminantes, enfermedades, viviendas precarias y promesas incumplidas. El río era, para muchos, una frontera a evitar, una herida en el mapa de la ciudad.

Sin embargo, esa historia no terminó allí. Recuerdo las remadas organizadas por la Fundación X La Boca, nueve kilómetros desde Puerto Madero hasta el Club Regatas Avellaneda. No eran solamente travesías deportivas. Cada bote sobre el agua discutía una certeza instalada: que el Riachuelo era un sitio al que nadie podría volver. Navegarlo era también una manera de reclamarlo, de hacerlo visible y de recordar que el río pertenece a la comunidad.

La recuperación tiene mucho de esa obstinación. Sería injusto contarla sin destacar la acción de ACUMAR, con sus tareas de saneamiento y articulación en la cuenca, y el trabajo de la Dirección General de Limpieza de la Ciudad de Buenos Aires (DGLIMP), que contribuyó a construir una nueva plataforma de acceso público y gratuito al río, en Barracas. No es una obra menor: una bajada al agua cambia la relación entre la ciudad y su ribera. Donde antes había un límite, se abre una posibilidad. También es dable destacar la recuperación paisajista de Avellaneda y las obras que emprende Lanús sobre sus riberas, en estos momentos. El contrapunto, es la ausencia del Estado nacional, abandonando miles de viviendas casi terminadas en Lanús, cercanas a su ribera. En la Ciudad de Buenos Aires, aun vemos un tramo sobre la ribera donde viven personas, único lugar de toda la cuenca donde esto ocurre, también a la cuenta del Estado nacional.

Hoy vemos embarcaciones de porte que recorren el Riachuelo, experiencias de turismo que vuelven a mirar sus puentes y sus riberas. Se suma, un renovado entusiasmo por el remo. El Club Regatas Almirante Brown vuelve a ser parte de esa vida ribereña. El Puertito de los pibes en la Villa 21/24, es un ejemplo de perseverancia en el remo y la recuperación de barrio. La plataforma pública en Barracas, en la intersección de la calle Pedriel, también permite pensar en un río no exclusivo o en una postal observada desde lejos, sino un espacio que se reme y se habite.

Por supuesto, nadie puede confundir estos avances con una recuperación concluida. Persiste una deuda ambiental y social profunda. Las familias que viven junto al río necesitan agua segura, vivienda, salud, infraestructura y un ambiente digno. La recuperación no puede ser una operación paisajística destinada a embellecer las orillas mientras se ignora a quienes las habitan. Si no mejora la vida de las personas, será apenas una escenografía.

Hay en la naturaleza ciclos de muerte y de renacimiento. En cada brote verde, en una ribera recuperada, en un bote que vuelve a surcar el agua aparece una señal de ese movimiento. Pero en nuestras ciudades el renacimiento también es una decisión política y comunitaria. Depende de qué hacemos con lo destruido, de a quiénes convocamos y de quiénes pueden disfrutar de lo recuperado.

Tal vez necesitemos menos relatos que anuncien el fin del mundo y más historias que expliquen cómo se lo reconstruye. No para disimular la gravedad de lo que ocurre, sino para no rendirnos ante ella. El Riachuelo nos recuerda que incluso los territorios más olvidados, conservan una capacidad de respuesta. Y que la esperanza, lejos de ser una espera pasiva, se organiza, se rema y se construye.

*Se denomina Riachuelo a la cuenca baja del río Matanza/Riachuelo, que va desde Puente La Noria, hasta el Río de la Plata.

#sociedad#remar#riachuelo#esperanza#tambien#construye#buenos aires + caba
Información basada en una publicación de Tiempo Argentino (política). El Radar Tucumán reversiona y contextualiza la nota.
Compartir

Seguí en el radar

Newsletter · Cada mañana

Lo que se mueve en Tucumán, primero

Política, economía y lo que está sonando. Un mail por día, sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.