Operativo de Búsqueda en El Mollar: la verdad desde el terreno, el cerco del clima extremo y la odisea de rescate en la alta montaña
Por Gabriela Gatica RuizA seis días del inicio del operativo de rastrillaje en los cerros de El Mollar para dar con el docente Raúl Alfredo Moyano -quien se encontraba en proceso de rehabilitación tras…

Resumen para apurados
Por Gabriela Gatica Ruiz
A seis días del inicio del operativo de rastrillaje en los cerros de El Mollar para dar con el docente Raúl Alfredo Moyano -quien se encontraba en proceso de rehabilitación tras una operación de rodilla-, decidí subir personalmente hasta las bases de operaciones y hablar cara a cara con las fuentes directas que dirigen la búsqueda. En redes sociales y medios circulan innumerables versiones y datos imprecisos, pero para contar la verdad hay que estar en el lugar. Llegar en auto ya es una prueba de la dificultad extrema del camino, y el panorama con el clima cerrado es desolador: el pronóstico indica que las condiciones adversas persistirán al menos hasta el lunes.
Una organización rigurosa, el dato clave de la antena y el pulso con la información oficial
Desde la base montada en las inmediaciones del "Portón del Portugués", el comisario principal Carlos Díaz, jefe de la comisaría de El Mollar, destacó el nivel de organización y la articulación de los equipos. Gracias a las tareas técnicas coordinadas con la Secretaría de Estado de Seguridad (ESIF), se confirmó que el último rastro del teléfono móvil del docente impactó en una antena de Movistar ubicada en la localidad de Los Sarmientos.
Sin embargo, en la cobertura diaria surge un obstáculo paralelo: el manejo de la información oficial. Mientras algunos comunicados pretendieron desestimar como "falsas" las versiones sobre efectivos complicados en la montaña -llegando a generar confusión en las redes-, la realidad del terreno es otra. Por ejemplo, los equipos de motos enduro que debían salir a rescatar a la madrugada debieron suspender su partida temprano por la intransitabilidad y la crecida de los ríos, y los propios efectivos que sufrieron demoras e inconvenientes mecánicos con sus motos recién pudieron ser ubicados y asistidos plenamente hacia el mediodía. No se trató de inventos malintencionados, sino de momentos críticos de una búsqueda compleja donde la comunicación a veces flaquea.
A pesar de los idas y vueltas, ahora debido al clima, más de 70 personas se encuentran abocadas de lleno y sin pausa a las labores en la alta montaña, integrando recursos de la policía local, Tafí del Valle, el Grupo Cero, Guardia Urbana, Patrulla Municipal, bomberos voluntarios, baqueanos de la zona y la Policía Federal.
El pronóstico adverso y la neblina cerrada paralizan por completo los recursos aéreos y limitan severamente el avance logístico:
Imposibilidad de operar con helicópteros: Para que las aeronaves puedan sumarse a la búsqueda, se requiere visibilidad óptima tanto en los cerros de El Mollar como en San Miguel de Tucumán. Al no haber condiciones en ninguna de las dos puntas, los vuelos están completamente suspendidos.
La estrategia con los perros y sus límites: Si bien se cuenta con canes especializados, la geografía impone un desgaste físico extremo. Subir a pie toma entre cuatro y cinco horas de marcha exigente, un esfuerzo en el que ningún animal resistiría al momento de iniciar el rastreo. Por ello, la táctica más efectiva es el despliegue aerotransportado: lanzar a los perros desde el helicóptero en la cumbre para que realicen un barrido activo de descenso de aproximadamente una hora antes de agotarse. Al estar los helicópteros en tierra por el mal tiempo, esta herramienta clave queda inhabilitada.
Riesgo en los ríos y caminos: Los senderos y faldeos están sumamente resbaladizos por el lodo y el suelo arenoso, imposibilitando también el trabajo normal de personal en moto o a caballo. A esto se suma un factor crítico advertido por los baqueanos: los múltiples arroyos y vertientes de la zona confluyen en un curso principal cuya crecida ha sido tan violenta debido a las precipitaciones constantes que el caudal llega a cubrir hasta el cuello de un caballo.
Los rescatistas estiman que el docente, tras iniciar el descenso, pudo haberse desorientado al tomar un rumbo equivocado hacia la zona de barrancos y el caudal de los ríos, alejándose del trayecto previsto.
En la historia de El Mollar nunca había pasado algo igual: ni tantos días seguidos de mal tiempo cerrado, ni una desaparición que demande semejantes jornadas de exposición continua para los rescatistas. La familia sigue de cerca cada movimiento en la base con el corazón en la boca, sosteniendo el aliento en cada parte oficial. Y mientras la montaña impone sus leyes más duras y la razón titubea ante los días transcurridos, en cada corazón que camina el barro y desafía la niebla late la convicción inquebrantable de que la esperanza de encontrarlo con vida jamás se pierde y la premisa periodística sigue siendo una sola: estar en el lugar, contrastar los partes oficiales con la realidad y decir siempre la verdad.


