Los cinco ejercicios que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad, según la ciencia
Diversas investigaciones científicas destacan que la actividad física es una de las herramientas más eficaces para aliviar el estrés y la ansiedad. Desde caminatas hasta entrenamientos intensos, estos ejercicios contribuyen al bienestar físico y mental.

Resumen para apurados
El estrés y la ansiedad forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Las exigencias laborales, el ritmo acelerado y las preocupaciones diarias pueden afectar el bienestar emocional, pero existe una estrategia natural que ayuda a reducir sus efectos: el ejercicio físico.
Especialistas coinciden en que mantenerse en movimiento favorece la liberación de endorfinas y serotonina, sustancias que intervienen en la regulación del estado de ánimo. Además, la actividad física mejora la oxigenación del cerebro y contribuye a disminuir la tensión acumulada.
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Aunque cualquier ejercicio realizado con frecuencia puede aportar beneficios, algunas disciplinas cuentan con mayor respaldo científico por su impacto positivo sobre la salud mental.
1. Entrenamientos de alta intensidad
Una investigación de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, publicada en Journal of Affective Disorders, concluyó que la actividad física intensa puede reducir significativamente los síntomas de ansiedad, incluso en personas con cuadros crónicos.
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Los investigadores observaron que, a mayor intensidad del entrenamiento, mayor era la mejoría en los síntomas, debido al aumento en la liberación de endorfinas y a los cambios que produce el ejercicio sobre la química cerebral.
2. Estiramientos y elongación
Además de mejorar la flexibilidad, los ejercicios de elongación ayudan a disminuir la tensión muscular y favorecen el correcto funcionamiento de las articulaciones.
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Especialistas de la Universidad de Harvard destacan que incorporar estiramientos a la rutina diaria contribuye a preservar la movilidad, prevenir molestias físicas y promover una sensación general de bienestar.
3. Caminatas al aire libre
Caminar también puede convertirse en un aliado para la salud mental, especialmente cuando se realiza en espacios naturales.
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Un estudio publicado en la revista Molecular Psychiatry reveló que una caminata de una hora en contacto con la naturaleza reduce la actividad de la amígdala, una región cerebral vinculada con el estrés. Este efecto no se observó en personas que caminaron por entornos urbanos.
4. Yoga
El yoga combina movimiento, respiración y meditación, una mezcla que distintos estudios científicos relacionan con una disminución del estrés y la inflamación.
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Investigaciones citadas por especialistas de la Escuela de Medicina de Harvard muestran que una práctica constante puede reducir los niveles de cortisol, la hormona asociada al estrés, además de favorecer la salud cerebral y retrasar algunos procesos relacionados con el envejecimiento celular.
5. Bailar
El baile no solo representa una forma entretenida de hacer ejercicio, sino que también estimula el cerebro.
La combinación de música, coordinación y movimiento favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para generar nuevas conexiones neuronales. A esto se suma un trabajo cardiovascular completo que mejora la circulación, fortalece los músculos y contribuye a disminuir la tensión emocional.
Más allá de la disciplina elegida, los especialistas coinciden en que la práctica regular de actividad física produce cambios positivos tanto en el organismo como en la mente. La liberación de neurotransmisores relacionados con el bienestar, la reducción de la tensión muscular y la mejora de la oxigenación cerebral convierten al ejercicio en una herramienta eficaz para afrontar el estrés cotidiano y cuidar la salud mental a largo plazo.


