La sesión en el Senado se cayó y Adorni mantuvo su blindaje
La discusión por el jefe de Gabinete quedó trunca. La jornada fue catalogada de "bochornosa" y un "manoseo institucional".

Resumen para apurados
La Cámara de Senadores de la Nación vivió una jornada de alta tensión institucional que culminó con el levantamiento de la sesión especial convocada para ayer. En una maniobra coordinada por el bloque de La Libertad Avanza (LLA), el oficialismo nacional decidió dejar caer el debate en el recinto al no sentar a todos sus legisladores en las bancas. La orden directa fue ejecutada por la jefa de la bancada libertaria, la senadora Patricia Bullrich, quien interrumpió el ingreso de sus dirigidos y les indicó que se mantuvieran de pie, frustrando así de manera inmediata la posibilidad de alcanzar el quórum legal.
De esta manera, la fuerte discusión que se esperaba en torno a la figura del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quedó completamente trunca. El funcionario nacional se encuentra en el ojo de la tormenta y bajo investigación por presunto enriquecimiento ilícito, una situación que mantiene al Gobierno atrapado en una encerrona política desde hace más de tres meses debido a la férrea decisión del presidente y de su hermana, Karina Milei, de sostenerlo en el cargo. El fracaso de la jornada legislativa le otorgó un respiro clave al ministro coordinador.
Tras cumplirse los 30 minutos de tolerancia reglamentarias, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, dio por levantada la sesión "inmediatamente" al registrarse apenas 25 legisladores presentes. La jornada fue catalogada como un "manoseo institucional" y un "bochornoso" espectáculo por la senadora cordobesa Alejandra Vigo, de Provincias Unidas, quien denunció que la maniobra oficialista sólo buscó dilatar de forma escandalosa la obligatoria rendición de cuentas del jefe de Gabinete.
Por su parte, el interbloque del peronismo, encabezado por el formoseño José Mayans, adoptó la postura de ni siquiera asomarse al recinto, argumentando que no correspondía bajar a dar número para una convocatoria del propio oficialismo. Si bien la principal intención de la oposición dura era avanzar con la interpelación de Adorni, los legisladores justicialistas justificaron su ausencia debido a su rechazo rotundo al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Esta iniciativa, promovida con fuerza por el ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, formó parte central del temario del día.
La parálisis de la actividad legislativa dejó en evidencia que, en realidad, se trató de una sesión que nadie quería y que obligó a LLL a resguardar al jefe de Gabinete a un costo político sumamente elevado. Para evitar que la oposición avance a con una moción de censura y una eventual remoción del funcionario, el Gobierno prefirió renunciar por completa a su propia agenda parlamentaria. Además del proyecto de Sturzenegger quedaron en el tintero y sin posibilidad de tratamiento una serie de acuerdos diplomáticos, pliegos judiciales, convenios internacionales y un proyecto alusivo a Tucumán y los festejos del 9 de Julio.
El frustrado debate estuvo signada por frenéticas idas y vueltas en dos reuniones de Labor Parlamentaria, en las que quedaron expuestas las marchas y contramarchas del oficialismo respecto a las mayorías necesarias para avanzar con el artículo 101 de la Constitución Nacional. En un primer encuentro realizado el miércoles de la semana pasada, la propia Patricia Bullrich había coincidido con la oposición en que el caso Adorni ameritaba un tratamiento excepcional, interpretando que dicho artículo era "operativo" y que alcanzaba con una mayoría absoluta de la mitad más uno del Cuerpo (37 votos) para aprobar la interpelación de manera directa.
Sin embargo, tras una fuerte intervención de la Casa Rosada, el bloque oficialista cambió drásticamente su postura y rectificó el acta en una segunda reunión del Partido Laborista a la que el peronismo decidió no asistir. En esa nueva instancia, LLA impuso una interpretación mucho más restrictiva, determinando que cualquier proyecto de resolución que pretenda interpelar al jefe de Gabinete debe pasar obligatoriamente por comisión o, en su defecto, ser habilitado sobre tablas con el requisito exigente de los dos tercios de los votos de los presentes.
A este complejo escenario se sumó la presión del bloque de Propuesta Republicana (PRO), que introdujo un proyecto propio de interpelación y eventual movimiento de censura contra Adorni. A pesar de contar con una baja temporal debido a la licencia por maternidad de una de sus integrantes, la bancada amarilla operó a contramano de sus correligionarios en la Cámara de Diputados, donde esta misma semana el espacio prefirió no dar quórum para desactivar el tratamiento del tema. La jugada del PRO en la Cámara alta terminó de tensar el clima de desconfianza que ya reinaba en las filas gubernamentales.
En este escenario, la Dirección de Comunicaciones del Senado oficializó la convocatoria de la Comisión de Asuntos Constitucionales para el próximo 1 de julio. En ese ámbito, bajo la conducción del senador libertario Agustín Coto, se dará inicio al tratamiento de los dos pedidos de interpelación existentes, el presentado por el Partido Justicialista de José Mayans y el impulsado por el misionero Martín Goerling Lara del PRO.
El ex ministro de Educación y ex senador Esteban Bullrich presentó su renuncia irrevocable al PRO mediante una carta pública dirigida a Mauricio Macri, en la que cuestionó con dureza la conducción del partido. Explicó que su decisión responde a la protección que, según afirmó, el espacio brindó a Manuel Adorni, pese a las denuncias por presuntas irregularidades en su declaración patrimonial y el manejo de fondos públicos. Sostuvo que permanecer en el PRO implicaba aceptar decisiones y silencios con los que ya no se sentía representado. Advirtió que el partido dejó de priorizar la responsabilidad ética para privilegiar la conveniencia política y aseguró que actuó por coherencia con los valores fundacionales del PRO. También sostuvo que las organizaciones revelan su verdadera identidad por aquello que deciden justificar o defender en los momentos de mayor tensión política.


