Franco Colapinto explicó por qué quedó 13° en Hungría: "Estaba para más"
Tras el accidente del viernes y la pérdida de una práctica, Colapinto logró recuperarse y clasificó 13°.

Resumen para apurados
Franco Colapinto consiguió terminar el sábado con una sensación ambigua en Hungaroring. Después del accidente del viernes en la segunda práctica libre y de haber perdido la FP1 porque Alpine cedió su auto al piloto de reserva Paul Aron, el argentino logró recomponerse, recuperar confianza y meterse otra vez en la Q2. Sin embargo, el 13° puesto para la carrera terminó dejando más frustración que alivio.
No fue un mal resultado en términos absolutos. De hecho, dadas las circunstancias del viernes, completar 30 vueltas en la tercera práctica y pelear por ingresar a la Q3 era un escenario que parecía difícil de imaginar apenas 24 horas antes. Pero el análisis de Colapinto fue otro: la clasificación dejó la sensación de que había margen para más y que, una vez más, el principal obstáculo no fue exclusivamente su manejo.
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"Creo que estaba para más y eso me da un poco de bronca. Ayer giré poco y el auto no estaba como quería yo, pero era consecuencia de lo que sucedió. No hicimos un buen trabajo con las gomas, pero sí hicimos un buen trabajo en recuperarme en lo personal y estar más fuerte", resumió el piloto argentino.
Esa frase explica buena parte de sus primeros dos días en Hungría. El viernes estuvo marcado por las dificultades: la pérdida de una sesión completa por la presencia de Aron y el golpe en la FP2 redujeron al mínimo el tiempo disponible para trabajar sobre la puesta a punto. En la Fórmula 1 actual, donde cada entrenamiento sirve para encontrar el equilibrio ideal del auto, llegar a la clasificación prácticamente sin referencias suele pagarse caro.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió: Colapinto explicó que nunca pudo llevar el Alpine al comportamiento que necesita para sentirse cómodo.
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"El auto estaba bastante fuera de la ventana que a mí me gusta. Al no tener la posibilidad de cambiar cosas en el setup y en la parte mecánica como me gusta a mí, esa es la consecuencia de no hacer la FP1 y encontrar todo tarde y de golpe", explicó.
Lejos de buscar excusas, el argentino hizo una diferenciación clara entre lo que dependía de él y lo que escapó a su control. Consideró que su recuperación personal fue positiva después del accidente, pero reconoció que Alpine no aprovechó correctamente el momento decisivo de la clasificación.
"La Q2 no fue buena. No hicimos un buen trabajo con las gomas, estaban muy bajas de temperatura. Es una pena porque eso está fuera de mi control. En lo personal hice un buen trabajo para recuperarme y ojalá podamos ir para adelante", señaló.
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El detalle no es menor. La temperatura de los neumáticos suele definir décimas decisivas en una clasificación tan ajustada como la de Hungaroring. Cuando los compuestos no alcanzan el rango óptimo antes de la vuelta rápida, el piloto pierde adherencia en los primeros sectores y la vuelta queda condicionada desde el inicio. Según Colapinto, eso fue exactamente lo que ocurrió.


El contraste con Pierre Gasly también dejó una lectura interesante. El francés avanzó apenas un puesto más y largará 12°, prácticamente sin diferencias respecto del argentino. Es una señal de que el rendimiento general del Alpine sigue teniendo un techo muy bajo en comparación con los equipos que pelean regularmente por ingresar a la Q3.
Por eso, una parte importante de las expectativas del argentino ya está puesta más allá de Hungría.
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"Obviamente estamos esperando con muchas ganas las mejoras. Las necesitamos un montón, nos está costando con el auto y con la performance. Ojalá lleguen rápido y podamos dar un salto grande", afirmó.
No es la primera vez que Colapinto hace referencia a esas actualizaciones. Desde hace varias carreras insiste en que Alpine necesita evolucionar para dejar de pelear únicamente por entrar a la segunda tanda clasificatoria. En Hungría volvió a quedar expuesto ese límite: incluso después de una buena recuperación personal, el margen para avanzar continúa siendo muy reducido.
Mientras tanto, la pelea por la pole mostró un escenario completamente diferente en la parte alta de la parrilla. Lando Norris consiguió la primera pole de su temporada como campeón del mundo al superar por apenas 12 milésimas a Lewis Hamilton, en una clasificación caótica marcada por el trompo de Max Verstappen, la detención de George Russell y las investigaciones posteriores que terminaron con una sanción de tres posiciones para Hamilton. Charles Leclerc heredó el tercer puesto y Mercedes perdió, por primera vez en 2026, el dominio que había ejercido en las diez clasificaciones anteriores.
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Para Colapinto, en cambio, la verdadera carrera comienza bastante más atrás.
Hungaroring es uno de los circuitos más difíciles para adelantar durante toda la temporada. Por eso, el argentino sabe que gran parte de sus posibilidades pasarán por la largada, la estrategia y el cuidado de los neumáticos.
"El objetivo está claro, vamos a intentar largar bien, como siempre, y después ir para adelante. Hacer una buena carrera es la clave acá. Es difícil pasar en este circuito, así que también va a ser importante una buena gestión de los neumáticos. Ojalá salga un buen día", concluyó.
El desafío será convertir la recuperación anímica del sábado en un resultado concreto el domingo. Porque después de dos jornadas condicionadas por el accidente y la falta de rodaje, sumar puntos sería mucho más que una buena actuación: sería la confirmación de que Colapinto puede seguir creciendo incluso cuando el contexto vuelve a jugarle en contra.