Dos Pumas en Yerba Buena: la mirada de Escalante y el regreso de Boffelli
Entre el barro y la lluvia, Tucumán Rugby y Duendes convocaron a dos generaciones del seleccionado nacional: el apertura de los años 70, ahora dirigente del club rosarino, vivió el duelo intensamente desde la tribuna, y la figura mundialista sumó minutos con la 21, vivió un final…

Resumen para apurados
El cruce entre Tucumán Rugby y Duendes reunió a dos generaciones de Los Pumas: uno desde la tribuna y otro con los botines puestos, buscando recuperar el ritmo que lo consagró en la élite internacional.
En las tribunas estuvo Javier Escalante, histórico apertura y centro de la selección rosarina en los 70 y 80 con presencia también en el seleccionado nacional. Seguir parte del encuentro a su lado sirvió para entender el juego desde otro lugar: anticipó cada jugada, desmenuzó las infracciones milimétricas del reglamento y analizó el planteo táctico con la autoridad de quien vivió el deporte desde adentro en todas sus etapas. Fue vicepresidente de la Unión de Rugby de Rosario, integró el Consejo Directivo de la UAR y hoy forma parte de la comisión directiva de Duendes.
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Entre pilotos y paraguas, Escalante reflexionó sobre la evolución del calendario y la inevitable comparación de épocas. "Ya no hay fechas, un jugador no puede disputar más de 26 o 27 partidos, es algo que genera nostalgia", apuntó al recordar el viejo Campeonato Argentino. Para el ex back, en Tucumán esa añoranza se siente con más fuerza que en otras provincias, dado que "la Naranja les sirvió mucho" para consolidar una identidad y una mística que todavía se mantiene.
Escalante recuerda que aquel certamen era el camino para saltar al seleccionado: "Te destacabas en tu unión y llegabas a Los Pumas". Sin embargo, respalda la estructura actual al subrayar que el ensamble entre los torneos Regionales y el Torneo del Interior le da una base competitiva sólida a los clubes, mientras que el camino al seleccionado hoy se canaliza a través del Pladar y el Súper Rugby Américas.
Desde esa misma perspectiva dirigencial y humana, Escalante siguió de cerca los movimientos del otro puma, Emiliano Bofelli, que entra en calor a pocos metros. Sostuvo que el back debe llevar su recuperación paso a paso, deslizó que sumarse a entrenar con Capibaras no había sido lo más acertado en esta etapa y remarcó que, con paciencia y respetando los tiempos biológicos, tiene todo para volver a su plenitud física.
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El ajustado triunfo de Duendes por 21 a 18 ante Tucumán Rugby no solo dejó la clasificación rosarina a las semifinales del Torneo del Interior A, sino también un cierre tenso con el mismo Bofelli como protagonista.
El versátil back ingresó en el complemento bajo el diluvio y, cerca del desenlace, quedó en el centro de un tumulto con jugadores del "Verdinegro". La fricción en el césped se trasladó de inmediato a las tribunas: la parcialidad local comenzó a cantar directamente en su contra.
Consumada la victoria visitante, Boffelli se acercó a la tribuna para pedir disculpas por su reacción. Con la camiseta número 21 todavía empapada, el rosarino bajó los decibeles del cruce: "Tengo que entender que un poco es el folclore, que te canten quiere decir que quizás para ellos soy importante. Yo la verdad le quiero pedir perdón a toda la gente porque no tengo que reaccionar. Son muchas emociones que se ponen en juego y casi lo perdemos al partido, entonces me saqué... pero nada, no tengo por qué reaccionar".
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Consultado sobre cómo responde el cuerpo tras las lesiones y la inactividad que lo vienen aquejando desde hace un tiempo, transmitió tranquilidad: "Bien. Creo que hay que seguir físicamente metiéndole y después, bueno, ver para qué estamos. Estoy disfrutando mucho de jugar en mi club".
El partido terminó, pero la postal se sostuvo un rato más: Boffelli firmando camisetas y sacándose fotos y Escalante, unos metros más allá, todavía analizando cada jugada con la misma pasión con la que jugaba décadas atrás.


