Café con cafeína o descafeinado: qué descubrió la ciencia sobre sus efectos en el cerebro
Los resultados mostraron cambios en el estado de ánimo, el estrés y algunas funciones cognitivas.

Resumen para apurados
El café podría tener efectos que van más allá de mantenernos despiertos. Una investigación del centro APC Microbiome Ireland, de la University College Cork, en Irlanda, encontró que tanto el café convencional como el descafeinado pueden modificar la microbiota intestinal y producir cambios vinculados con la salud mental y cognitiva.
El estudio, publicado en la revista científica Nature Communications, examinó las interacciones entre el intestino y el cerebro, un sistema conocido como eje intestino-cerebro. Los resultados sugieren que los componentes del café pueden influir en el organismo por distintas vías, algunas relacionadas con la cafeína y otras con sustancias presentes en la bebida.
La investigación incluyó a 31 consumidores habituales de café, que tomaban entre tres y cinco tazas por día. En una primera etapa, los participantes dejaron de consumir la bebida durante dos semanas. Después, la reintrodujeron mediante un procedimiento que contempló distintas dosis de café instantáneo, tanto con cafeína como descafeinado.
Durante el ensayo, los investigadores detectaron modificaciones en la composición de la microbiota y en determinados metabolitos presentes en muestras biológicas. También registraron cambios relacionados con el estrés, el estado de ánimo y la impulsividad tras la reintroducción del café.
El trabajo identificó variaciones en bacterias intestinales como Eggertella y Cryptobacterium curtum, además de cambios en otros grupos microbianos. Estos microorganismos participan en procesos digestivos y metabólicos, aunque los resultados no significan que todas las modificaciones observadas produzcan necesariamente beneficios clínicos.
John Cryan, neurobiólogo y uno de los responsables de la investigación, destacó que el café contiene numerosos compuestos que interactúan con los microorganismos intestinales.
"El café es más que cafeína: es un factor dietético complejo que interactúa con nuestros microbios intestinales, nuestro metabolismo e incluso nuestro bienestar emocional", señaló Cryan, según la publicación de National Geographic España del 20 de octubre de 2026.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio fue que ambas versiones de la bebida mostraron efectos diferentes.
En el grupo que consumió café descafeinado se observaron mejoras en pruebas relacionadas con la memoria de aprendizaje, entre ellas ejercicios de localización y recuerdo de palabras. Los investigadores plantean que ciertos componentes del café, como los polifenoles, podrían contribuir a estos resultados a través de su interacción con la microbiota y el metabolismo.
En tanto, el café con cafeína mostró efectos vinculados con la atención y el estado de alerta. Durante el ensayo también se registraron cambios en indicadores relacionados con la fatiga psicológica, la ansiedad y el estrés percibido.
Las diferencias sugieren que la cafeína no explica por sí sola todos los efectos asociados con el consumo de café. Sin embargo, por las características y el tamaño de la muestra, los resultados deben interpretarse como evidencia preliminar y no como una demostración de que la bebida previene o trata trastornos de salud mental.
El eje intestino-cerebro es un sistema de comunicación bidireccional que conecta el aparato digestivo con el sistema nervioso. En esa relación intervienen señales nerviosas, hormonales, inmunológicas y sustancias producidas por los microorganismos intestinales.
La composición de la microbiota puede variar según la alimentación y otros factores. En ese contexto, el estudio aporta evidencia sobre cómo el café puede modificar ese ecosistema y generar respuestas diferentes según la presencia de cafeína.
Los autores advierten, no obstante, que se trata de un ensayo de escala reducida y que hacen falta nuevas investigaciones para determinar cuánto duran los efectos, cómo se manifiestan en otros grupos de población y qué consecuencias tienen a largo plazo.
El trabajo fue financiado por el Institute for Scientific Information on Coffee. Sus resultados no establecen una cantidad de café que todas las personas deban consumir ni justifican incorporarlo como tratamiento para problemas de memoria, ansiedad o depresión.
La conclusión principal es que el café constituye una mezcla compleja de compuestos capaces de interactuar con la microbiota intestinal. Tanto la versión tradicional como la descafeinada podrían influir en la relación entre digestión y cerebro, aunque sus efectos no son idénticos y todavía requieren más estudios.

