Caen las ventas de los supermercados y advierten que los consumidores ya no compran en otros comercios
El director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), Juan Vasco Martínez, afirmó que el consumo masivo acumula meses de retroceso. También confirmó cierres de locales, cambios en los hábitos de compra y reclamó medidas contra la informalidad comercial.

Resumen para apurados
La caída del consumo masivo continúa golpeando a los supermercados argentinos. Las ventas acumulan meses de retroceso, algunas cadenas cerraron locales y los consumidores concentran sus compras en productos básicos. "Ahora no se van a ningún lado", advirtió Juan Vasco Martínez, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), al describir el deterioro de la demanda.
En una entrevista con Infobae en Vivo, el representante del sector señaló que las ventas de los supermercados registran una caída interanual cercana al 4% en volumen. Según los datos que mencionó, agosto cerró con una contracción del 3,3%, mientras que durante 2025 la baja había alcanzado el 5,2%.
Martínez sostuvo que los resultados negativos se mantienen prácticamente desde comienzos de 2024. A diferencia de lo ocurrido durante la crisis de 2001 y 2002, cuando parte de los consumidores se trasladó hacia los autoservicios independientes, esta vez la contracción alcanza a distintos formatos comerciales.
El retroceso de las ventas ya tiene consecuencias sobre la estructura del sector. Martínez confirmó que se produjeron cierres de locales y que algunas empresas discontinuaron determinados formatos comerciales o redujeron su presencia en distintas regiones, aunque no precisó una cifra total de establecimientos afectados.
Entre las zonas más complicadas mencionó el Gran Buenos Aires, el Gran Córdoba, el Gran Rosario y Mendoza. En cambio, destacó una evolución más favorable en algunas localidades vinculadas con actividades económicas dinámicas, como Añelo, en Neuquén, impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, y determinados puntos del interior agrícola.
El impacto de la caída del consumo es especialmente fuerte entre los sectores de menores ingresos, que redujeron sus compras. Esta situación repercute sobre el volumen de mercadería comercializada y obliga a las cadenas y a sus proveedores a adaptarse a una demanda más limitada.
Otro cambio se observa en los productos elegidos por los consumidores. Martínez describió una "primarización de la compra": los hogares priorizan los artículos indispensables y dejan de lado otros de mayor precio o considerados prescindibles.
El sector lácteo es uno de los ejemplos de esta transformación. Según explicó, los productos de mayor valor pierden espacio en las góndolas porque registran una menor rotación, una tendencia que también afecta a los fabricantes.
El comercio electrónico tampoco alcanza para compensar la caída de las ventas presenciales. De acuerdo con Martínez, las operaciones online representan menos del 5% del consumo masivo, que comprende alimentos, bebidas, productos de limpieza, perfumería y artículos de cuidado personal.
El directivo aclaró que existen diferencias entre las empresas a la hora de contabilizar las operaciones digitales, ya que algunas incluyen compras realizadas por trabajadores de plataformas dentro de los propios supermercados. Sin embargo, remarcó que la caída persiste incluso cuando se consideran conjuntamente las ventas físicas y las virtuales.
Respecto de los productos importados, estimó que representan como máximo alrededor del 4% de la oferta de consumo masivo de las cadenas, sin incluir rubros como electrónica, textiles y artículos de bazar.
Además, consideró que su incidencia comercial todavía es limitada y sostuvo que los productos extranjeros no logran competir en precio con la producción nacional.
Además de la caída de las ventas, la Asociación de Supermercados Unidos reclama medidas para reducir las diferencias tributarias entre los comercios formales y los operadores que evaden impuestos.
Martínez explicó que la entidad solicitó al Ministerio de Economía avanzar con la incorporación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa al sistema de retenciones de Ingresos Brutos sobre cuentas de pago y billeteras virtuales, conocido como Sircupa.
Según indicó, el objetivo es aplicar mecanismos de recaudación sobre operaciones que actualmente no están alcanzadas por ese régimen en esas jurisdicciones. El planteo, aclaró, no supone crear un nuevo impuesto ni aumentar las alícuotas existentes.
El representante de ASU estimó que la informalidad podría abarcar alrededor del 50% del mercado, aunque reconoció las dificultades para medir con precisión las operaciones que quedan fuera de los circuitos formales.
Entre las prácticas cuestionadas mencionó la falta de emisión de tickets, las transferencias a cuentas personales ajenas al titular del comercio y los sistemas de doble facturación.
"Hemos normalizado ir a un comercio y pagar y que no nos den ticket", afirmó Martínez, quien recordó un procedimiento policial en La Plata en el que se detectaron tres autoservicios que utilizaban dos registros de facturación: uno con las operaciones reales y otro destinado a la información oficial.
Finalmente, aclaró que el reclamo no apunta contra los almacenes ni contra los supermercados independientes en general, sino contra quienes recurren a mecanismos de evasión. Según sostuvo, las grandes cadenas vienen planteando esta problemática desde hace aproximadamente 15 años.

