Benicio Gravier, el hijo de Valeria Mazza que conquistó la pasarela de Armani y ahora va por Hollywood
A los 21 años, el joven combina el modelaje internacional con sus primeros pasos como actor de la mano de Cris Morena. Mientras se prepara para el espectáculo en vivo de Margarita, estudia Negocios Digitales y proyecta su futuro entre Estados Unidos y España.

Resumen para apurados
Benicio Gravier, el tercer hijo de Valeria Mazza y Alejandro Gravier, atraviesa una etapa de cambios y nuevos desafíos profesionales. A los 21 años, debutó en una pasarela de Milán para Giorgio Armani y comenzó a construir su camino como actor en Margarita, la producción de Cris Morena. Ahora, mientras se prepara para llevar el espectáculo musical al Campo Argentino de Polo, combina ensayos, clases y estudios universitarios.
Su llegada a la actuación fue inesperada. Había acompañado a su hermana Taína a un evento en Otro Mundo, el espacio de aprendizaje artístico creado y dirigido por Cris Morena, porque ella era fanática de Margarita. Fueron en familia para conocer al elenco, pero la visita terminó abriéndole una puerta propia.
"Al día siguiente me llamaron para un casting. Me sacaron una foto y parece que Cris se fijó en mí. Así empezó todo", recordó, en una entrevista con La Nación.
Aunque suele atribuirlo al azar, reconoce que la actuación ya formaba parte de sus fantasías. "En el fondo sentía que mi camino podía ir por ahí. La fantasía, de algún modo, ya existía. Me pasaba de mirar series o películas e imaginarme en una escena", contó.
El presente de Benicio está marcado por una agenda exigente. El espectáculo Margarita en vivo reunirá al elenco en dos funciones, previstas para el 17 y el 18 de diciembre en el Campo Argentino de Polo, ante miles de personas.
"Será un espectáculo musical a gran escala. Con canciones de la serie, coreografías, vestuario y una puesta escénica impresionante", explicó. La propuesta, pensada para un público multitudinario y al aire libre, lo encuentra en plena preparación.
"Tomo clases de canto, baile, actuación. Además del gimnasio y la facultad, porque estoy estudiando Negocios Digitales. Acabo de terminar los parciales. Por suerte, la universidad me queda cerca de casa", contó.
Hace un año y medio que se dedica a distintas actividades artísticas y reconoce que el método de trabajo de Cris Morena exige versatilidad. "Con Cris hay que intentar ser un artista 360 y es un desafío poner todo en práctica. Además, somos un grupo bárbaro. Me encanta conocer gente, empezar a caminar en otro mundo", afirmó.
En paralelo, tuvo una experiencia especial en la moda: desfiló para Giorgio Armani en Milán, una marca con un significado particular para su familia, ya que el diseñador vistió a su madre para su casamiento.
"Cuando surgió la posibilidad de hacerlo yo estaba en Uruguay, donde grabé cuatro meses. Pero justo dieron los tiempos. Me tomé el avión desde Montevideo", relató. Según explicó, haber terminado las grabaciones le dio seguridad para afrontar el desafío.
"Era mi debut en algo que mamá conoce de memoria. Y me encantó", dijo. Su familia estaba en primera fila, aunque los nervios y la concentración hicieron que no llegara a verla durante el desfile.
Benicio no descarta continuar con el modelaje y considera que ambas disciplinas se complementan. "Creo que desfilar me sirve para actuar y actuando adquiero herramientas para desfilar mejor. Me gusta. Disfruto de las cámaras; a mí me encanta aprender", señaló.
La repercusión también llegó a Europa, donde aparecieron notas en revistas italianas. El joven reconoció que la trayectoria de su madre le abrió algunas puertas y que comenzó a recibir propuestas como influencer, una actividad que antes no le interesaba demasiado.
"Entendí que es una herramienta más de trabajo, ya me estoy acostumbrando a comunicar cosas. Igual elijo qué mostrar. Si lo hago, es con marcas que me gustan en serio", aclaró.
Criado entre viajes, eventos y cámaras, Benicio está acostumbrado a la popularidad de su madre. Sin embargo, ahora experimenta en primera persona lo que significa ser reconocido.
"Nosotros nos movemos mucho juntos, así que es gracioso porque desde siempre le piden fotos a mamá y ahora empieza a pasarme a mí. Es muy lindo y lo tomo con naturalidad porque lo viví toda la vida", contó.
También destacó la relación cercana que Valeria Mazza mantiene con la gente y la actitud que, según considera, heredaron sus hijos. "Hay una actitud de buena onda y respeto que claramente heredamos todos. Debería ser normal: si hacés lo que te gusta y estás expuesto, lo lógico es que disfrutes del reconocimiento", sostuvo.
Benicio es uno de los cuatro hermanos Gravier y describió con humor las personalidades de cada uno. Según su madre, él es "el osito", por haber sido mimoso y ser el más romántico. Balthazar, el mayor, es "el Principito": ingeniero, estudioso y metódico. Vive en Madrid y, según Benicio, es el más parecido a su madre.
Tiziano, en cambio, es muy parecido a su padre: expansivo, desenvuelto y gracioso. Taína comparte con Benicio el interés por el mundo artístico.
El joven también habló de su novia, Lola, con quien está en pareja desde hace cuatro años. Se conocen desde el colegio y mantienen una relación que, según describió, se basa en la confianza y la amistad.
"Siempre decimos que si no fuésemos novios seríamos mejores amigos. Nos conocemos un montón, a veces no hace falta ni hablar para saber lo que piensa el otro. Es una relación muy linda porque nos reímos un montón", contó. Además, destacó que son poco celosos y que sus familias se conocen.
Frente a quienes consideran que la familia lleva una vida perfecta, Benicio reconoció que suele escuchar ese comentario, aunque rechazó la idea de que exista una fórmula para lograrlo.
"La perfección no existe y tampoco hay fórmulas para que una familia sea unida y prolija. Pero sin dudas recibimos una buena educación. No hablo solo de colegios, sino de algo que se generó en casa, todos los días", explicó.
Entre las costumbres familiares, mencionó las comidas compartidas, la ausencia de teléfonos en la mesa y la práctica deportiva como herramientas para fomentar la disciplina, el compañerismo y el trabajo en equipo. También aseguró que se apoyan mutuamente y disfrutan cuando a los demás les va bien.
Las diferencias, dijo, aparecen en cuestiones cotidianas, como cuando hay fútbol o rugby y las mujeres de la familia prefieren ver una película, o cuando discrepan en gustos musicales.
En cuanto a sus proyectos, Benicio tiene una meta ambiciosa: trabajar en Estados Unidos y actuar en Hollywood. No obstante, aclaró que no piensa apresurarse, porque está disfrutando su presente con Margarita. De acá a un par de años, le gustaría estudiar y probar suerte en Los Ángeles. También le interesa pasar un tiempo en Madrid, donde destaca la producción de series españolas y donde vive su hermano Balthazar.
Por último, se refirió a los prejuicios que puede generar su estilo de vida, marcado por los viajes, los eventos y la exposición pública. Reconoció que, al crecer, comprendió que su realidad no es la de la mayoría, pero sostuvo que eso no significa vivir ajeno a lo que sucede a su alrededor.
Como ejemplo, mencionó las visitas al hospital donde colabora su madre y las experiencias que comenzó a conocer a través de su trabajo, al relacionarse con jóvenes de distintos ámbitos y con historias de vida diferentes.
"Soy cero cerrado y me encanta desenvolverme en otros espacios. Creo que estoy lejos de vivir en una burbuja y soy muy agradecido por todo lo que me tocó", concluyó.


