Catalán salió con los tapones de punta contra la oposición tucumana: “Son los arquitectos de las derrotas y la desesperanza”
El jefe de La Libertad Avanza en Tucumán cuestionó a la dirigencia tradicional, pero sus propias críticas abren una pregunta incómoda: ¿cuánto de ese diagnóstico también alcanza al armado libertario que él conduce en la provincia?

Lisandro Catalán volvió a cargar contra la oposición tucumana -de la que forma parte- y utilizó una de las definiciones más duras de los últimos días para describir a sus adversarios políticos: los llamó “los arquitectos de las derrotas y la desesperanza de Tucumán”.
El presidente de La Libertad Avanza en la provincia difundió un video en sus redes sociales en el que cuestionó a los sectores opositores tradicionales por no haber logrado construir una alternativa capaz de desplazar al oficialismo. Sin embargo, el discurso también deja algunas críticas que pueden volverse contra el propio dirigente libertario.
Catalán sostuvo que durante años Tucumán no tuvo una oposición real y apuntó contra quienes, según su mirada, pretenden seguir dando consejos políticos después de sucesivos fracasos electorales.
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“Hace muchos años que en Tucumán no hay una oposición real. Hace muchos años que no hay una oposición que no se financie desde el propio Gobierno provincial”, afirmó.
Después fue todavía más contundente: dijo que escucha “los consejos de los arquitectos de las derrotas y la desesperanza de Tucumán”.
El problema para Catalán es que buena parte de las preguntas que les formula a sus adversarios también pueden ser aplicadas al espacio que conduce. La Libertad Avanza todavía debe demostrar en Tucumán que puede transformarse en una estructura electoral competitiva y, sobre todo, que puede construir una alternativa de gobierno más allá del discurso nacional de Javier Milei.
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La contradicción se vuelve más evidente cuando el propio Catalán reclama dejar de lado las peleas por candidaturas para concentrarse en un proyecto. Mientras acusa a otros dirigentes de anteponer intereses personales y electorales, su propio nombre aparece desde hace meses instalado en el escenario de 2027 como uno de los posibles candidatos libertarios a la Gobernación.
Catalán sostuvo que la discusión debería comenzar por las propuestas y no por quién será candidato.
“Antes de sentarnos a tomar un café para discutir qué vamos a hacer con Tucumán, cómo vamos a sacar a millones de tucumanos de la pobreza, empiezan a discutir candidaturas, quién tiene que ser candidato y cuántos votos sacó cada uno en 2023”, cuestionó.
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La frase también puede leerse como una crítica autoinfligida: mientras cuestiona a la dirigencia por discutir nombres antes que proyectos, La Libertad Avanza atraviesa su propio proceso de armado interno y disputa por el liderazgo opositor tucumano.
Catalán reconoció que su espacio necesita “el mayor músculo político posible”, una admisión que expone justamente uno de los principales desafíos del libertarismo en la provincia: convertir la fuerza electoral que representa Milei a nivel nacional en una estructura territorial capaz de competir por el poder local.
El desafío, ahora, será demostrarlo. Porque si los dirigentes que critica son, como él sostiene, los “arquitectos de las derrotas”, el libertarismo tucumano deberá evitar convertirse en una nueva versión de aquello que denuncia: una oposición atrapada en las internas, las candidaturas y las disputas de poder, pero sin una construcción suficiente para llegar al gobierno.


